¿En qué consiste aprender en el siglo XXI?
Por Ramón Fuentes A. *
(Chile. OM)
A modo de presentación
Hace unas semanas atrás encontré en mi casilla email una invitación a
un seminario. Este seminario era sobre el uso de la computación y
tecnología en la educación. Quien lo organizaba, un antropólogo y amigo,
invitaba con un breve artículo publicado en su blog, artículo que lleva
el mismo título del presente. De hecho éste es una especie de homenaje a
aquél. O al menos, un apropósito. Le respondí en un email a su
blog, y mi respuesta fue publicada.
Escribir mi respuesta me permitió ordenar muchas ideas que he estado
tratando en las distintas asignaturas que dicto en aún más distintas
universidades en la zona centro-sur de nuestro país. Como muchos saben
parte importante de mis cursos está destinada a alumnos de pedagogía.
El profesor Maturana acuñó aquello de "todo lo dicho es dicho por
alguien" 1, y
el viejo Serrat decía "uno sólo es lo que es y anda siempre con lo
puesto ... " 2,
así que voy a poner aquí una breve reseña de éste que habla. Si bien
tengo un título de psicólogo, me considero un profesor. Es más: un
profe. En quince años de trabajo, la mayor parte, si no todos, han
contemplado docencia. Y estos últimos 4 ó 5 casi exclusivamente aquello.
Dejé hace 2 años la clínica. Durante mucho tiempo también me consideré
terapeuta. Profe y terapeuta retirado. Mis últimos 9 años están marcados
por un creciente, siempre creciente interés en esto del conocimiento,
el conocer, el aprender, y otros temas semejantes. Un interés teórico y
práctico. Y last but no least 3:
soy papá.
El motivo
El artículo en cuestión, el de mi amigo, lo reseñaré escuetamente,
aunque invito a que lo lean directamente 4.
Allí él habla de Aprender, Enseñar, sociedad del conocimiento y la
información. Se pregunta, y nos pregunta "¿En qué consiste aprender en
el siglo XXI?", ¿Aprendemos los seres humanos de la misma manera hoy?.
Ésas son sus preguntas iniciales, y luego agrega "Es urgente dar el
salto de la cobertura a la calidad". Luego refiere el malestar de los
profesores, se pronuncia sobre la clase lectiva, el sistema educativo,
la post-formación de docentes, y, por supuesto, el Programa Enlaces y la
Internet. Le dedica elogiosas palabras al software
"Abrapalabra", que muchos deben conocer, y al hecho de lo eficaz que
resulta para los niños aprender a leer y escribir con ese programa. De
hecho, a dicho seminario asistía en calidad de expositor el señor
Salfate, creador del software aquel.
Todo lo que agregaba tras sus preguntas iniciales, una de las cuales
da título a su artículo, no tiene relación con responderlas. En alguna
medida resulta impertinente. Son elementos para responder otra(s)
pregunta(s), la(s) misma(s) que no son pronunciadas aún.
Intentaré, por mi parte, responder dichas preguntas. Y quizá ir más
allá.
"Ya estoy en la mitad de la carretera ... " dice Jorge Drexler 5,
y es mi caso también. Y en este punto de mi carretera tengo muy pocas
cosas claras. Más que respuestas, tengo preguntas. Preguntas que suelo
reformular frecuentemente. Respuestas, claro, provisorias. Hay que
moverse ¿no?. Los anglosajones usan eso de "heurística". Sí, respuestas
heurísticas. En todo caso me animo. Aquí voy.
Del aprender
Para
responder las preguntas iniciales, eso del aprender, me ha resultado muy
útil, para comprender ese fenómeno, abordarlo desde la cibernética de
segundo orden y/o constructivismo radical. Por favor, dije
"constructivismo radical", no "constructivismo" a secas. Aquí no quiero
hablar de Piaget, ni Vygotsky, referidos frecuentemente como
constructivistas, ni Brunner (Jerome, no J.J.), ni Ausubel, y otros tan "in"
hoy en la pedagogía, y que yo calificaría de constructivismo ingenuo.
Me refiero a von Foerster, von Glasserfeld, y nuestros locales Maturana
Su interés fue comprender el conocer (¿cómo conocemos?), y el aprender
no es sino uno de los modos que tenemos para hablar de lo mismo. En mis
clases a alumnos de pedagogía, una de las definiciones más simples, en
principio, de aprendizaje que usamos allí es "llegar a saber". De
hecho, y les invito a indagar por ahí, en otras lenguas europeas son
utilizadas como sinónimos 6.
Busquen en francés, y en alemán. Si uno asume seriamente lo sostenido
desde el constructivismo radical, no puede sino concluir que incluso
hablar de "pedagogía constructivista" es un sin sentido. No hay
enseñanza constructivista. Sin embargo, sí hay "aprender
constructivista". Es más, esa expresión resulta algo redundante: si hay
aprendizaje, éste no puede sino ser constructivista. No recuerdo el
nombre del autor 7,
pero busquen en la web un artículo que se llama algo así como "Why the theme of this symposium is the wrong question".
El autor, armado sólo con Maturana y Varela, desarma cualquier intento
de pedagogía o tecnología educativa con pretensiones de constructivismo.
Y, de modo más radical, si uno realmente asume este enfoque, no puede
sino concluir que no hay enseñanza, sólo hay aprendizaje, y éste
último es ubicuo e inevitable. Puesto así, la institución misma de la
Educación, y la Escuela como su expresión más patente, quedan en
entredicho.
De la Escuela, la Educación y el Aprendizaje
Esto me lleva a pronunciarme sobre algo a lo que ya estoy muy
acostumbrado a ver y escuchar. Los profesores, los apoderados, los
supervisores del ministerio, el ministro Bitar, y un largo etcétera, a
todos ellos parece que les gusta creer que aprendizaje es
sinónimo de escuelaje, o, en forma de verbo, aprender es
escuelear. Incluso que Educación es sinónimo de escuela. La escuela
como la conocemos es un artefacto reciente en la historia del hombre. O
dicho de otro modo, hemos hecho nuestra historia humana en su mayor, muy
mayor parte sin escuela. Sé que a muchos desde la pedagogía les encanta
hacer una historia que muestra que la escuela existe desde hace mucho
tiempo. Claro, que ha sufrido cambios, pero que aquello que la define
como escuela permanece, por ello es posible reconocerla en el pasado.
Pero, hablando en serio, ese tipo de relato es común a muchas
instituciones sociales y sus prácticas asociadas. La sociología del
conocimiento le llama relatos de legitimización 8.
Cada vez que se quiere que algo sea respetado o, lo que es más,
obedecido de modo incuestionable, se recurre a esos relatos. Antigüedad,
años, perdurabilidad en el tiempo deben asegurar verdad ¿no?.
Aristóteles y la física que propone, prevaleció siglos hasta que Galileo
la desafía, y Newton se separa de ella inaugurando la física moderna, y
cuestionarla se hacía difícil en tanto la tremenda cantidad de años,
siglos, que había prevalecido. No, la escuela no es antigua en los
términos que suele contar. Hay claras discontinuidades entre otras
instituciones y prácticas pretéritas, que se las quiere identificar con
la escuela, y esto que hoy, modernamente, conocemos como escuela. La
misma palabra griega "schole", que da origen a nuestra "escuela",
significa "tiempo libre", algo que en absoluto tiene que ver con lo que
hoy es la escuela.
Sin embargo, el aprendizaje (el conocer, como argumenté en el párrafo
previo) nos ha acompañado siempre, o la mayor parte del tiempo. Vivir
es un proceso cognitivo o "todo hacer es conocer y todo conocer es
hacer" dicen Maturana y Varela 9. Y
la educación también. Me niego a creer que nuestros pueblos originarios
sólo tienen educación desde que les instalamos escuelas. Cualquiera que
ha trabajado un tiempo con y para ellos (por ejemplo en Alto Bío Bío)
tempranamente comprende que al instalar las escuelas allí les alteramos
su modo de educar. Se lo estropeamos, de hecho.
Lo que está en crisis y que, como diría mi amigo antropólogo junto a
otros, es "urgente" de atender con "el salto" aquel, no es el
aprendizaje, es la escuela como institución social. Y no la
educación. Mi hijo, como cualquier hijo, sigue siendo educado por mí, lo
sepa yo o no, y por su familia y por el barrio. Los hijos de ustedes, y
todo niño que conocen también. Ustedes y yo lo sabemos: su felicidad
hoy y mañana, su empeño y porfía (disculpen, no suelo usar
"emprendimiento") tiene que ver con eso que aprende en la convivencia
conmigo y/o con ustedes. O más general aún, lo que aprende en la
convivencia. Nada nuevo ¿no? El viejo Serrat, ese profeta, ya nos lo
cantó "A menudo los niños se nos parecen ... " 10.
Con el respeto al señor Salfate: el Abrapalabra es secundario. Leer y
escribir son secundarios. La escuela es secundaria. Me atrevo: eso
del "conocimiento y la información" es secundario.
De la Sociedad del Conocimiento y sus bendiciones
Repito: eso del "conocimiento y la información" es secundario. Y la
escuela esa que intenta ponernos y a nuestros hijos allí. Si ya estamos
allí. Creo que nadie hoy intentaría dictar cursos para aprender a usar
un teléfono, o un TV, o un fax. Al menos en este nuevo occidente, el
mundo no es tecnológico: la ciencia y la tecnología son el mundo y el
mundo es la ciencia y la tecnología. La información y el
conocimiento nos cruzan y nos cruzarán. Nos llegan y nos llegarán. Hace
rato. Cualquier intento por ponernos 50 años adelante, llegó 400 años
tarde. No soy sociólogo. No soy antropólogo. Soy un profe. Soy un papá.
El asunto ese de la industrialización, la modernización, y etcétera ya
tienen incluidos lo del conocimiento y la información. Claro que no
resulta evidente, pero ya está ahí. Todo el cuento ese, y el de la
modernidad y su racionalidad, que ya nos acompaña, averiada quizá, por
unos 400 o 500 años, son versiones 1.0 , 2.0 y etc. de esto de hoy. En Pasos
hacia una ecología de la mente,
Bateson en uno de los metálogos 11
pone eso de (no es textual):
Hija: Papá ¿quién sabe más: un padre o su hijo?
Padre: el padre, sin duda.
H: ¿Quién inventó la máquina de vapor?
P: James Watt.
H: ¿Y por qué no la inventó el padre de James Watt?
La máquina es la materialización de un conocimiento, de la
información, y en tanto concreto resulta la vedette. Y como vedette
capturó nuestra atención. Ella estaba en el centro de ese huracán de la
industrialización. Pero, repito, es la materialización del conocimiento y
de la información.
La escuela nunca ha servido para ponernos allí, en ese mundo del
conocimiento. No puede. No sabe hacerlo. Sabe hacer otras cosas. Y lo
hace bien, pero no voy a hablar de ello ahora. No me detengo en eso.
Sugiero: Foucault, Illich, Gatto, Bourdieu, entre otros.
Del Malestar en la Cultura (revisitado)
Gatto, un señor de nombre John Taylor Gatto, es un caso singular:
profesor primario en USA durante 25 años; ganador de premios como
maestro del año; un día renuncia y se pone a escribir sobre la escuela
y, lo que otros llamarían, su "agenda oculta". Uno de sus últimos libros
tiene un sugerente título "Dumbing us down", con ese "us" que
bien puede ser "U.S." 12.
Provocativo. Búsquenlo en la web, tiene varios artículos muy
interesantes. Suelo recomendar a mis alumnos un artículo en especial: "The
six lessons teacher" 13.
En él, Gatto presenta lo que otros denominarían el currículo oculto de
la escuela. Sostiene que la escuela, como institución, no educa. Escuelea.
Cuenta que el movimiento de homeschooling 14,
en USA, ha ganado suficientes adeptos y va en progreso. Lo más
extraordinario es que los niños educados en sus hogares, presentan un
desarrollo cognitivo de 9 años por sobre los niños educados en escuelas
formales, públicas y privadas. O sea, la promesa que hace la institución
de instalar, promover y desarrollar funciones cognitivas, no se cumple.
No es el lugar para ello. Sin embargo, la escuela es muy eficaz en
cumplir con otros objetivos. Esos objetivos se resumen, según Gatto, en
seis lecciones que todo profesor debe saber y sabe. No las señalaré ni
desarrollaré todas aquí, sólo una reseña de algunas:
Dependencia intelectual: siempre otro sabe más que tú, y
debes consultarlo sobre lo que es cierto o no.
Dependencia emocional: debes ganarte el aprecio de tus
cuidadores.
Valía a prueba: tu valor personal está a prueba. Tus
cuidadores tienen el poder de quitártela si no cumples sus
requerimientos.
Posición de clase: te tocó el curso (clase) que te
corresponde. No intentes cambiarte.
No puedes esconderte: estás bajo constante vigilancia, aún
fuera de la escuela. Los buenos padres van a reunión de apoderados y
siguen lo que la escuela les dice. Además, debes hacer tus tareas para
la casa.
Nada vale la pena: no importa que algo te interese realmente,
lo importante es atender lo que te dicen que hay que atender, en el
momento que otros definieron que era el correcto. Si suena el timbre o
campana, hay que cambiar la materia.
Suena muy Foucault, pero con la liviandad y simpleza de los yanquis. Y
como tal, de alguien que no es un intelectual, sino alguien que
reflexiona desde su quehacer de educador.
Mi amigo, el que me provoca con su artículo, se detiene tan sólo en
algo, quizá, más superficial: la escuela es aburrida, o, por lo menos,
no es entretenida. Concuerdo con él en eso de cómo se aburren los niños
en nuestras escuelas, y que comparadas con los software de
lecto-escritura (del tipo "Abrapalabra"), aquellas están muy lejos en
cuanto a efectividad y a capturar la atención de nuestros niños. También
concuerdo con el exceso de diagnósticos de déficit atencional. También
me ha llamado la atención eso de cómo nuestros niños se manejan con la
web y similares. Y perfectamente puedo reconocer la eficacia del
Abrapalabra y como los niños se enganchan con eso. Lo más obvio es que
la computación, la tecnología y etcétera resultan entretenidos. La
crisis que me importa tiene que ver con eso: lo escaso del gozo, de la
alegría (esa que ya venía), la escasa Felicidad.
El conocimiento no asegura felicidad, ni gozo. No asegura convivencia
sana. Quizá es redundante. No asegura convivencia. La historia moderna
de occidente, y particularmente en el siglo XX, ya ha dado pruebas
sangrantes de ello. Quienes diseñaron los hornos nazis, quienes
entrenaron a nuestros torturadores, y nuestros torturadores, los
estrategas del departamento de Estado de USA, quienes inventaron la
silla eléctrica, la bomba de neutrones, las bombas racimos, los M-16,
armas biológicas y químicas, los que ya están diseñando como explotar el
proyecto Pascua Lama, y ese tan enorme y vergonzoso etcétera era y es
gente que estaba y está, sin duda, "en las fronteras del conocimiento" y
diseñaron, y diseñan, "tecnología de punta".
No, no es "información", no es más información lo que necesitamos. Es
"emoción". No es "ciencia" ni más y mejores "aplicaciones
tecnológicas". Es "Ética". Maturana, para variar, ha dicho que la ética
tiene que ver con el amor. El amor como emoción. Mientras estamos
preocupados de SIMCE, TIMMS y IALS, en nuestros colegios públicos
nuestros hijos se apuñalan y disparan, las "tías Blanquitas" son
golpeadas, hay discriminaciones visibles e invisibles, se han suicidado
niños tras ser expulsados del liceo o por malas calificaciones, se
reparten diagnósticos urbi et orbi, etc. Los profesionales de Salud
Mental atienden a niños y familias, y a docentes. Y en la salud privada,
quizá, pasa algo similar; pero, como dicen los jóvenes, "pasa piola".
El caso Spiniak nos permitió recordar que el dinero sabe y puede ocultar
la basura.
Hay intentos por hablar de otro modo, intentos e invitaciones para
que hablemos de otro modo. Por lo accesible y de relativamente fácil
comprensión, menciono los informes PNUD de Desarrollo Humano en Chile.
Aporta suficientes antecedentes como para enmarcar esta crisis de la
escuela en un proceso mayor. Desde 1996 y cada dos años hay informe
sobre Chile 15.
En esta línea de razonamiento aparecen temas como: miedo, desconfianza,
descontento, malestar y otros. Así está mi país. Nuestro País.
Nosotros. Allí están: las emociones. Digo que por eso el Abrapalabra, el
web, el chat, los mensajes de texto triunfan: son entretenidos. Y la
entretención es un magro sucedáneo cuando la felicidad es escasa. Pero
sucedáneo al fin.
De las emociones
Digo, si atendemos esto, las emociones, si lo ponemos en el centro,
habrá un cambio. No hablo de "Inteligencia Emocional". No. No hablo de
eso. No hablo de "Enfoque centrado en el alumno". No hablo de "Enfoque
humanista existencial". Digo "Emociones". Así solas. En propiedad.
Legitimas, sin disfraz. Sin apoderado. Sin certificado de buena
conducta. No digo que las expliquemos. No digo que las aprendamos. Hablo
de comprenderlas, en el sentido de Weber. Si logramos
integrarlas en nuestro vivir, en nuestro convivir, nuestros hijos
vivirán sin el miedo al error, sin miedo al fracaso, sin miedo a
reconocer que necesitan una segunda oportunidad, sin miedo al otro. Y
cuando no se tiene miedo, la curiosidad surge sin trabas. Un niño
curioso es una máquina de experimentos, una máquina de preguntas, de
desafíos. Pero quizá no estaríamos a su altura. Quizá le temeríamos.
Del ladrillo en la pared
Vuelvo, en
parte, sobre algunos de los autores que mencioné anteriormente. Si leen a
Foucault, o a Gatto, o a Illich, les pasaría lo que le suele pasar a
mis alumnos cuando les pido que lean aquello. Les haría sentido. Las
situaciones que describen las conocemos, y las conocemos de modo
vivencial. Es nuestra propia historia educacional, o escolar. Quiero
destacar que parte de lo que estos autores enfatizan es que la escuela,
de modo práctico, aunque no explícito del todo en su discurso, posee
demasiadas herramientas o prácticas de sanción, castigo, represión. La
mayor parte de ellas legitimizadas. No es raro que como psicólogo, se me
acerquen profesores a pedirme si les puedo dictar algún curso o taller
para "controlar mejor a los alumnos". Es más, su supuesto, o uno de
ellos, es que "un curso controlado, alumnos controlados aprenden más y
mejor". Ellos piden "metodologías" y "técnicas", e incluso, los más
militaristas, solicitan "tácticas" y "estrategias". Cada vez que me
pasa eso me cuesta no perder el control.
Les invito, ahora, a un pequeño ejercicio: todos, ustedes y yo,
tenemos al menos 12 años de escuela en el cuerpo. Piensen en la cantidad
de asignaturas que han aprobado en esos 12 años. Piensen ahora de
cuántas de esas asignaturas ustedes realmente pueden decir que las
saben. De los 12 años ¿cuánto nos trajimos en verdad con nosotros?. O
mejor aún ¿qué nos trajimos de esos 12 años?. Si clasifican en al menos
dos categorías, "conocimiento académico" y "experiencias afectivas", les
puedo asegurar que la segunda categoría aparecerá más abultada. La
primera será muy escuálida.
Aprobar una asignatura, en la práctica, no es demostrar dominio sobre
una materia, como nos quieren hacer creer. Es tan sólo un tipo de
conducta de evitación. Sí: una conducta de evitación. Somos animales
emocionales, no racionales. Bueno, capaces de razón, pero básicamente
emocionales. Eso hacemos en la escuela, aprendemos a evitar malos ratos:
la vergüenza de ser comparado en las calificaciones, la pena de
reprobar un año, de separarte de tus amigos, el miedo a ver otra vez a
la vieja o al viejo de ... , el desagrado del sermón de nuestros padres
por la libreta de notas enviada por la escuela, etc. Muy bien, a veces,
algunas, nos interesamos honestamente en una materia y nos metemos en
eso. Y puede que un profesor nos resulte un aporte, pero muchas veces,
aprendemos lo que queremos aprender, aun a pesar del profesor. Claro:
algunas veces. Somos, en el fondo, unos animales muy asustados
intentando pasarla lo menos mal dentro de la sala. Y la escuela, con su
promesa, es un lugar demasiado aburrido, temible, y rígido, como para
constituirse en un espacio en el que aquella promesa explícita que hace,
se pueda cumplir.
Del nuevo profesor
Asumir esto, hacerse cargo de lo dicho hasta aquí puede tomar muchas
formas, pero, sostengo que todas ellas tienen, al menos, algo en común.
Me atrevo aquí a ensayar posibilidades, en absoluto excluyentes entre
sí, sino más bien complementarias.
Es dejar de sostener las prácticas pedagógicas en jerga técnica
pseudoingenieril o, peor aun, ingenieril.
Es dejar de esconder, y en tanto eso, es, por fin, enseñar.
Es asumir la dimensión política del quehacer pedagógico.
Es darse cuenta que los planes y programas se fundan en argumentos
de necesidades de proyectos sociopolíticos singulares, y no en las
necesidades de los niños. Que los niños no son ciudadanos, pues así se
les trata, como no ciudadanos. Que como no lo son, no lo serán.
Es darse cuenta que en mucho el profesor es un policía.
Es preguntarse y, como toda pregunta honesta lo requiere,
responderse sobre el proyecto de sociedad que implica el discurso,
sistema y prácticas actuales, y pronunciarse respecto de si uno está
allí con eso o no.
Es cooperar o negarse a cooperar, pero activamente y no por
ignorancia, que siempre es el modo más peligroso.
Es formar sujetos y ciudadanos responsables, pero no desde el sermón
de la responsabilidad, sino desde la convivencia en responsabilidad,
porque ese adulto, allí con ellos, se hace responsable de sí en el
mundo.
Es formar sujetos y ciudadanos libres, o con conciencia de libertad,
pero no desde el discurso, sino desde la libertad vivida o convivida
con un adulto que se sabe libre.
Es formar sujetos concientes de sí mismos y, como tales, concientes
del mundo, de su mundo, porque allí con ellos convive un sujeto que no
teme a ello.
Es formar sujetos respetuosos, no desde la obligación y el miedo,
sino desde la vivencia, la convivencia con otro que se respeta y,
respetándose, los respeta.
Es formar sujetos sin miedo, y como tales, capaces de ocupar el
mundo, de crear el mundo, de recrearlo si es necesario, porque en
convivencia con ellos hay un ser humano que no teme, y que
cotidianamente crea el mundo, y un mundo que los incluye.
Es formar sujetos alegres, capaces de ser felices, porque allí con
ellos hay un adulto que convive en alegría con ellos. Y la alegría te
abre a la experiencia. Y abierto a la experiencia se conoce más, se
aprende más.
Es, como Don Mario 16
diría, defender la alegría.
Es realizar aquí y ahora la utopía.
Referencias
Bateson, Gregory (1985) "Pasos hacia una ecología de la
mente". Ed. Carlos Lohlé, B. Aires.
Cunningham, Donald J. (1988?) "Why the theme of this symposium
is the wrong question".
En http://www.aare.edu.au/92pap/cunnd92390.txt
Gatto, John T. (1991) "The six lessons teacher", en http://www.cantrip.org/gatto.html
Maturana, H. & Varela F. (1980) Autopoiesis and
Cognition: The Realization of the Living, Dordecht: D. Reidel
Publishing Co.
___ (1984) "El árbol del conocimiento". Ed
Universitaria, Stgo.
Zapata, Carlos (2005) "¿Qué significa aprender en el siglo
XXI?", en http://www.atinachile.cl/node/1724
Volver
arriba
Notas:
*
Docente universitario, a la fecha de elaborar este artículo, dictando
cursos de psicología del aprendizaje en Universidad ARCIS, sede Cabrero,
Chile.
1
En "El árbol del conocimiento", junto a Francisco Varela, Ed.
Universitaria, 1982. Y antes en "Biology of Cognition" (original 1970),
publicado posteriormente en Autopoiesis and Cognition: The
Realization of the Living, Dordecht: D. Reidel Publishing Co.,
1980.
2
En canción "Sinceramente tuyo", del LP Cada loco con su tema
(1983).
3
Por último, aunque no menos importante.
4
Lo pueden encontrar en su blog en la siguiente dirección: http://www.atinachile.cl/node/1724
5
La canción se titula "Sea", y aparece en el álbum del mismo nombre, del
año 2001.
6
Dato Rossa: en "A hard day's night" los Beatles cantan en "If I
fell" (LP A Hard Day's Night, 1964), unos versos que rezan" ...and
she will cry when she learn we are two ... ". Sin duda cuando ella
lo sepa se va a poner a llorar.
7
Posteriormente encontré el artículo, su título es correcto, el autor es
Donald Cunningham, y lo pueden encontrar en http://www.aare.edu.au/92pap/cunnd92390.txt
8
Les sugiero revisen ese clásico de Berger y Luckmann titulado "La
Construcción Social de la Realidad", 1986 por editorial Amorrortu.
9
En "El Árbol del Conocimiento", Ed. Universitaria, 1984. Hay otras
ediciones en español.
10
Canción "Esos locos bajitos" del LP En tránsito (1981).
11
El metálogo es "Papá ¿cuánto es lo que sabes?", y aparece en "Pasos
hacia una ecología de la mente", de Gregory Bateson. Hay edición en
español por Ed. Carlos Lohlé, Buenos Aires.
12
Su traducción sería "Atontándonos", aunque también "Atontando a EE UU".
No conozco edición en español.
13
El artículo es de 1991 y lo pueden encontrar en http://www.cantrip.org/gatto.html
14
Homeschooling: educar en el hogar con supervisión directa de los padres
o familia (N de A).
15
En el sitio web www.pnud.cl,
específicamente en:
http://www.desarrollohumano.cl/informes.htm
pueden ser bajados, íntegros y sus síntesis, gratuitos los de los años
1996, 1998, 2000, 2002. Todos en formato Adobe Acrobat (pdf). El último
informe, del 2004, fue presentado a comienzos de este año, y en el sitio
se encuentra sólo su síntesis.
16
Me refiero, obviamente, a Mario Benedetti que en Cotidianas
Pueden leerla entre otros sitios en http://www.poesia-inter.net/mbap083.htm
(1978-1979), nos regala esa "Defensa de la Alegría".
Comentarios recientes
hace 5 meses
hace 6 meses
hace 6 meses