La tercera edad puede encontrar en Internet todo un abanico de posibilidades: desde una actividad entretenida, que muchas veces puede funcionar como elemento motivador o un lugar de encuentro y suplir sentimientos de soledad, pasando por las posibilidad de mantener una comunicación diaria con hijos y nietos que viven lejos, desarrollar algún tipo de contacto, estudios o intercambio de experiencias, hasta el importante hecho de que la red puede ser, literalmente, el cable a tierra que conecte a muchos mayores con la sociedad.
Pero nuestros mayores, a la vez, teniendo en cuenta las incapacidades físicas que antes destacábamos, pueden beneficiarse de que la tecnología de la información esté lo suficientemente avanzada para satisfacer otras necesidades como es el caso de las cuestiones médicas que, ahora, ya pueden atenderse a distancia. Con el envejecimiento que se prevé en la población española, el mayor del mundo, según los especialistas, la asistencia a los mayores ha de dotarse de todos los medios que la tecnología brinde para conservar la calidad de vida que se reclama para este colectivo.
El ritmo de vida más lento que caracteriza la ancianidad puede ser un factor de aislamiento en una sociedad trepidante, pero puede ser a su vez un elemento para relacionarse con las nuevas tecnologías desde la novedad de un espacio temporal más relajado.
Hemos comprobado que Internet no sólo vive una expansión geográfica “horizontal” hacia países nuevos y franjas de rédito más bajas, sino que también vive una expansión “vertical” hacia franjas de edad cada vez más altas, hasta llegar a la tercera edad. Una expansión que seguirá aumentando si atendemos a pronósticos como los de Nicholas Negroponte quién asegura que, después de los niños, los más “enganchados” a la red son o serán los jubilados porque tienen más tiempo para aprender y navegar.
La gente mayor es cada vez más autónoma y llega a esa edad con mayor capacidad. Una jubilación laboral no implica jubilar la vida. Si la vida lleva consigo la incorporación a las nuevas tecnologías los mayores pueden hacer uso de ellas y comunicarse a través de nuevos medios como Internet que, a fin de cuentas, deben estar al servicio de todos los grupos sociales sin generar nuevos focos de exclusión.
La red es siempre un lugar de encuentro, de comunicación, de intercambio de experiencia y contactos. Justamente éste puede ser precisamente el terreno sobre el cual las personas de la tercera edad pueden encontrar un rol de utilidad hacia ellos mismos y hacia los demás dado el gran patrimonio de experiencia y sabiduría que atesoran y que los actuales sistemas sociales no han sabido encontrar aún la manera para utilizarlos.
Las personas mayores que han accedido a la red son las que más tarde lo han hecho en comparación con personas de menor edad. Pero también es cierto que son las que más rápido pueden apreciar ahora las ventajas. En este sentido, la edad no es un impedimento para acercarse a las computadoras. Muy por el contrario, la informática y las nuevas tecnologías pueden aportar grandes beneficios para los mayores en los aspectos neurológico, emocional y relacional.
A pesar los avances desarrollados aún quedan asignaturas pendientes. Básicamente, se debe seguir trabajando para que la red siga adaptándose a los colectivos de la tercera edad, hacerse atractiva a ellos, y motivarlos a continuar como asiduos usuarios de sus espacios y servicios. Además, teniendo en cuenta que las personas de la tercera edad son las que más utilizan los servicios públicos, los gobiernos deben sentirse obligados a asegurarles el acceso a Internet en tanto esta nueva tecnología puede constituirse como fuente de un mayor bienestar y calidad de vida.
Ahora es importante tomar en cuenta los siguientes requisitos para que su padre, su madre, su abuelo o su abuela pueda aprender sin grandes complicaciones.
- Deseable contar con un computador de última generación.
- Cámara, parlantes, y micrófono de buena calidad.
- Pantalla amplia.
- Buen estado de mouse y teclados
- Silla ergonómica
- Escritorio donde el brazo del usuario descanse desde el codo.
Y finalmente una buena relatora como yo.











